Cómo es un día perfecto de zorzales en Granyena

El zorzal es la caza de invierno de esta tierra. Llega en octubre buscando la aceituna y se queda hasta febrero. Lleida cae en plena ruta de paso, así que cuando entran lo hacen por miles. Te contamos cómo es una jornada normal aquí, sin adornos, que no le hacen falta.
A primera hora: el paso
La mañana empieza pronto, muchas veces con la escarcha todavía encima de los olivos. A primera hora hay un buen paso y conviene estar bien colocado. Si no conoces el coto, alguien del equipo que se lo sabe palmo a palmo te lleva hasta los mejores puestos.
A media mañana: al salto
Cuando afloja el paso se caza al salto, entre olivares y monte bajo, con una densidad abundante asegurada. El zorzal común es el de toda la vida: pecho moteado y vuelo rápido entre los olivos. Y cuando aprietan los fríos en el norte de Europa entra el alirrojo, que se conoce por la ceja clara y el rojo teja bajo las alas. En los años buenos, llena las dormidas.
Al mediodía: parada y mesa
Se para a comer en condiciones: gastronomía tradicional de la comarca. Sin prisa, que para eso es un día de campo.
Por la tarde: la dormida
La tarde es para esperar una buena dormida, viendo entrar los bandos hasta que cae el sol. Es la parte que más engancha de la jornada, y aquí no acostumbra a fallar nunca.
Cuándo venir y qué cuesta
La temporada de zorzal va de octubre a febrero, con la prórroga que alarga la caza hasta el segundo domingo de febrero según la orden de vedas. El pase de día sale a partir de 50 € según la zona y la fecha. Y si vienes de lejos, hay packs con hotel en media pensión o alojamiento y desayuno.
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Caza Lleida